
Adam Port, del DIY al circuito global de la electrónica
La esencia punk detrás del sonido global de Keinemusik
La cercanía entre el hardcore punk y el hip-hop no parece arbitraria. Ambas escenas comparten un origen similar en la frustración de la clase trabajadora, el rechazo a lo establecido y una ética DIY que privilegia hacer con lo que se tiene. Desde ahí, con el tiempo, se construyen comunidades, cruces y lenguajes propios.
En ese punto, el turntablism y el DJing aparecen como una extensión lógica en un espacio libre y experimental. Así como el punk proponía tocar sin esperar validación ni recursos, con un lenguaje directo y una postura abiertamente antisistema y anticorporativa, el hip-hop reconfiguraba lo existente a partir del sample, también como forma de apropiación. Sumemos una relación clara en la intensidad en vivo, la identidad alternativa, el vínculo con el graffiti y la moda, y otros elementos inevitables de mundos que terminan influyéndose.
Hoy es común ver artistas que se mueven en territorios híbridos entre la agresividad del hardcore, la estructura del rap y la sofisticación más limpia del house y circuito profesional de DJs. Estos contrastes más pulidos conviven con lo que antes parecía crudo o limitado. No es un retroceso, es una continuidad. Ahí entra Adam Port.
Adam Polaszek (Port), originario de Berlín, creció dentro de la escena hardcore punk antes de pasar por el hip-hop, el turntablism y el DJing. Ese recorrido no fue planeado como carrera y, en algún punto, tocar R&B y hip-hop dejó de ser suficiente. Empezó con recursos limitados y una versión crackeada del software de producción Cakewalk, sin drum machines ni sintetizadores, sampleando cada elemento. Ese proceso tal vez no solo marcaría una etapa, también dejaría claro cómo la economización de herramientas puede fortalecer un estilo.
Con el tiempo llegó al techno y al house. En 2009 fundó Keinemusik junto a Rampa, &ME, Reznik y Monja Gentschow. Desde entonces, el colectivo pasó de ser un proyecto local a una referencia dentro de la escena global con presencia en festivales y circuitos clave. Su música ha evolucionado sin romper esa línea. Desde la edición de los LPs You Are Safe (2017) hasta Send Return (2022), el enfoque se mantiene en la pista, pero con una construcción más compleja en intención. En el caso de Port, su estilo conecta house con ritmos de influencia afro, texturas melódicas y un gusto por el groove. En otras palabras, se mueve entre afro-house y techno con elementos de jazz, soul o funk sin marcar fronteras en la progresión.
El proyecto también ha explorado formatos más abiertos. En 2024, Keinemusik realizó un set en las pirámides de Giza con un despliegue de drones que construían patrones visuales sobre el entorno. Era otra forma de intervenir espacios históricos, cercanos a bases militares, con tecnología actual, algo que también conecta con esa idea inicial de apropiación.
El colectivo ha crecido de forma notable, con colaboraciones con Solomun, Little Dragon o Cubicolor, presencia digital en medios como Highsnobiety, memes y producciones que circulan tanto en clubes como fuera de ellos. Por si fuera poco, ese mismo 2024 Port lanzó “Move” y alcanzó un punto de mayor visibilidad, especialmente en plataformas digitales. Es
resultado de una continuidad en su forma de trabajar. Todavía utiliza principalmente laptop, software y algún controlador, dejando de lado formatos más sofisticados. No es una postura técnica, pero sí una manera de operar que favorece la imaginación. El punk tampoco era solo sonido o soportes state-of-the-art, sino una forma de hacer las cosas. Como las guitarras que se distorsionaban e interpretaban para crear fuera del canon técnico, aquí la tecnología se usa, se modifica, se adapta y resignifica las experiencias.